Escuchamos un sonido repetitivo, agudo, algo o alguien golpea la dureza del cristal. Nuestros ojos no tardan en hallar al responsable del acuciante ruido. Un cuervo picotea la ventana desde el otro lado. Una vez se puso de perfil, nos sentimos apremiados por su ojo clavado en nosotros. El pequeño visitante se presenta como guía…